Saturday, March 27, 2010

UN MUNDO NUEVO

¿Qué vendrá después de todo lo visto, de todo lo vivido? ¿Cómo será el mundo que sucederá la tormenta de violencia que hoy no cesa?

Debo admitir que en un principio yo era un escéptico. Tenía la idea de que el país vivía horas malas pero que sólo eran ruido de fondo pero intermitente. Lamentablemente la realidad se ha encargado de desmentirme ya que, no hay duda de ello, la cantidad de muertes se ha disparado duplicando una tendencia que ya estaba el declive desde hacía muchos años.

Y no sólo en cantidad. Ahora la violencia toca las puertas de cualquier sitio.

Leo los análisis de expertos que dicen que esperemos sentados porque esta carnicería podría tomar una década hasta que la cosa mejore. Hay quien dice que la cosa empeorará mucho antes de comenzar a mejorar. Hay quien señala que las cosas no son tan malas después de todo, que ya llegará el momento en que todo se tranquilice y que las cosas volverán a la normalidad.

Lo dudo. Difícilmente México volverá a ser el mismo tras esta guerra civil sin nombre. Cuando por agotamiento de los combatientes o por la victoria de alguno de los bandos en conflicto las balas terminen su reinado, tendremos un país lastimado, una nación que no podrá mirarse a la cara, que estará avergonzado de haber permitido que esto hubiera sucedido.

Los juicios no serán suaves con el presidente. Hay quien dice que esta era una guerra de imperiosa necesidad. Que la sobrevivencia del país dependía de librar esta batalla. Hay quien sostiene que el presidente actuó como un hombre a quien le vendieron un remedio fácil para una legitimidad herida.

Cualquiera de estas opciones deja en mal a la presente administración: para bien o para mal se interpretará su actuación como la de un incendiario quien pasó por una aldea de casas de paja corriendo a toda velocidad sin más idea que la de sus convicciones alucinadas.

Las fuerzas armadas, exahustas y desgastadas probablemente volverán a los cuarteles cansadas, hartas y quizá con un gran rencor para con el gobierno civil que les puso en una trinchera para la que no estaban preparados. Aceptemos el hecho: nuestro ejército estaba preparado para rescatar personas en inundaciones y armar refugios tras huracanes, no para librar una guerra de baja intensidad por todo el país con una fuerza armada que no sólo le alcanza sino que por poco le supera.

Las ciudades violentadas por las invasiones bárbaras se encontrarán con la nada fácil tarea de reconocerse a sí mismas. Monterrey descubre en estas horas que la violencia encontró un caldo de cultivo inmejorable con su sociedad estratificada, donde cientos de miles de personas marginadas sólo cobraron importancia cuando se unieron a los ejércitos del crimen organizado.

Quizá tendrá que operar un proceso de reconciliación social como el que sucedió tras el genocidio de Ruanda: millones de personas muertas por sus propios vecinos, amigos y hasta familiares. Descubrir que el enemigo es la imagen inversa del espejo no será tarea fácil.

Finalmente, quizá en el largo plazo la sociedad descubra, de una vez por todas con esta brutal lección que el gobierno no es todopoderoso, que finalmente un país debe ser construido por sus ciudadanos y que de cualquier modo, sólo los mexicanos podemos hacer que la nación funcione y sea como lo deseamos.

Pero eso sucederá cuando las armas callen, lo cual, desafortunadamente tomará muchos años y vidas antes de llegar a su fin.

Thursday, March 25, 2010

MENU

Ceviche de sierra
Salmon a la plancha con verduras
Agua mineral

.... delicias ocasionales del oficio.

Wednesday, March 24, 2010

CALOR

Es la hora del sopor. los transportes se mueven lentamente por las avenidas tartajosas. la gente se arrastra sin demasiadas ganas luego de pesadas comidas.

es la hora en la que la ciudad nos digiere a nosotros.

Saturday, March 20, 2010

LOS BARBAROS

A los estudiantes caídos

No quería escribir sobre temas de la triste realidad que nos ocupa, pero ya no puede eludirse este triste deber. Monterrey, una de las más importantes ciudades del país está enmedio de la guerra que al parecer la guerra toca las puertas de una ciudad otrora orgullosa de sí misma.

Es curioso como cambian las cosas: hará cosa de un año que estaba allí. Pasé un mes trabajando sin que nadie me dijera nada. Pese a las diferencias que para todo chilango representa habitar una ciudad que vive a caballo entre las montañas y el desierto, me pareció un lugar empeñoso y pese a todo, seguro.

Ahora, pareciera que leo crónicas de una ciudad enmedio de la guerra civil: bloqueos armados, balaceras que irrumpen la tranquilidad, granadazos repartidos en las esquinas de la ciudad.

Esta ciudad y el país entero paga (y pagamos) la cuota de sangre por los años felices de vivir de la mano de los criminales, aceptando su dinero, dándoles posada; ofreciéndole a nuestras hijas y hermanas como ofrenda a cambio de su oro y sus dólares.

Sin quererlo ni buscarlo, el día de la expiación llegó a nosotros repentinamente. Como un vendaval ahora la nación entera derrama su sangre y su felicidad, aterrorizados todos ante la llegada de los bárbaros, que ayer brindaban con nosotros usando las calaveras de sus enemigos y que hoy lo hacen con las testas de nuestros hijos, padres, hermanos y amigos.

RESCATE

El mundo revela sorpresas sepultadas en las arenas del tiempo y del olvido.

Regalos que no parecen otra cosa que bendiciones pequeñas que solo me atrevo a reverenciar con gran humildad.

Y digo, gracias.


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Sunday, March 14, 2010

MUNDO FLOTANTE

... En definitiva, seguir el camino de nuestras vidas como una calabaza que sigue el curso del año siempre flotando, aunque a veces parece que se vaya a hundir.

Eso es el mundo flotante.

Ukiyo monogatari (circa 1665)

Saturday, February 13, 2010

La vida sin ti 8: Lux Aeterna

I
Mi hermana Oja abrazándome mientras veíamos la tumba de Alí. Mientras mis lágrimas salaban la tierra que contenía sus jóvenes restos. Un otoño total, bajo el despiadado Sol que devora las lápidas.

II
La flor roja perdiéndose entre las olas del Océano Pacífico.

III
Un aeropuerto lleno de luz blanca, donde el final comenzó a cobrar su cuota de vida, donde los pasos que daba ya no la tenían a ella.

IV
El viento cálido entrando por la ventana invisible de mi alma cuando leí sus letras por primera vez en una esquela.

V
El mar de sangre rodeando un cuerpo inerte contra el piso a cuadros en un apartamento del centro de la ciudad.

VI
Una mente intoxicada por el odio que le ordena a la mano tomar un homicida cuchillo y atajar una vida.

VII
Amigos que brindan, una mujer de cabello rizado vestida de jeans que levanta su copa enmedio de las risas, los chistes y quizá la seducción de una persona que no ama, pero que tampoco puede dejar.

VIII
Una chica de cabellos rizados, perdiéndose entre las sillas de la cafetería, mientras los comensales siguen sus asuntos cotidianos entre platos semivacíos, en una tarde de manifestaciones por la conquista de lo inexistente.

Yo, acariciando una mano cálida por última vez, mientras la chica mira con una mezcla de compasión y de tristeza al su interlocutor, quien intenta por todos los medios de convencerla de que se quede con él.

Un tipo treintañero, leyendo un texto con una mezcla de incredulidad y estupor. Es una carta de adiós.

Dos personas se encuentran en la planta alta del Sanborns de los Azulejos. El está molesto por la tardanza, los plantones, las misteriosas ausencias, la cancelación de un viaje al Cervantino. Está por hacer que las cosas se pudran de una vez por todas, de abandonar el amor, de hacer que las cosas se destruyan de una vez por todas, por hacer que el amor se disuelva en el mar de la frustración. Eso ya no es amor, es una amalgama deficientemente cosida de retazos.

IX
Un teléfono descuelga después de docenas de intentos. Es ella. Su hermano tuvo un accidente. No podrá acompañar a su interlocutor al viaje al Cervantino, que ambos habíán planeado con tanta anticipación. Contrariedad. Una más a la cuenta.

X
Pláticas sobre viajes (quizá al Cervantino), donde ella le encantará la cultura, los conciertos y no tener que dormir sobre el suelo pelado. Espera que le guste la suite que ha rentado para tal efecto, en el mejor hotel de la ciudad. ¿Sexo? Es posible. Pero mejor aún, sentir la tibieza de su cuerpo abrazado después de todo lo que ha sucedido.

XI
Un hombre camina por las calles desiertas del centro de la ciudad. Desbordado de esperanza y de felicidad. La vida finalmente se ha convertido en algo sensible.

Dos almas que corren en la terminal Tasqueña del metro al borde de la medianoche. Al final un taxi que se la lleva, no sin antes un intenso beso que hace estallar la realidad. De pronto el mundo cobra colores en la profunda noche.

Intercambio de palabras en un café de Plaza Loreto y caminando por los oscurísimos senderos de Ciudad Universitaria, tras un aguacero de medio verano:

- Me siento segura contigo
- Lo único que te pido es que sigas en el mundo.

XII
La electricidad de un momento. El primer beso, en un vagón del metro. En un arrebato de valor y atrevimiento. Pero es correspondido, muy correspondido. ¿Qué ha pasado?

Tomarla de la mano mientras caminan por las calles del centro de la ciudad es una experiencia nueva: ella lo sabe y no sabe bien a bien cómo responder. Pero sigue con ello. Y mira sus ojos. Y mira su esperanza.

La charla es prolongada. Las tazas de café se suceden una tras otra. Hay dolor y hay viajes con intenciones frustradas. Hay un deseo por salir de sí misma y avanzar y dejar el dolor y dejar el pasado atrás y buscar la felicidad. A medida que los meseros vienen y dejan taza tras taza de café.

Con una blusa de cuello alto, un saco y un pantalón ajustado se presenta de repente y puntualmente a la entrada del Palacio de Bellas Artes donde el pasado se revela y se pespunta un futuro. Es un ángel.

Sí. La secuencia podría estar salida de la película de Darren Aronofsky con un tanto de Gaspar Noé:

LE TEMPS DETRUIT TOUT

REACH OUT

Primero, una disculpa por adelantado: Sorry man, las fiestas de disfraces nunca han sido lo mío.

Ahora bien. Salir a la calle, respirar un poco el aire semitransparente de este mediodía, caminar por una avenida que parece sacada de película hollywoodense (limpia, con autos silenciosos) y mirar las rayas de la banqueta.

Amo la vida que tengo. No es fácil y a veces uno puede cansarse de los obstáculos cotidianos. Pero, por momentos, cuando a alguien le solicitan la hora con educación, se da cuenta de que hay humanos después de todo. No demasiados, pero de que existen, existen.

Y uno puede leer con cierta tranquilidad en el Metrobús, y usar el tren para pensar en la cotidianidad de los otros; sencilla pero muy satisfactoria en las horas no laborales que no comparto.

Sunday, February 07, 2010

MOMENTO

En el salón de clase discuto, pregunto y no dejo que la estulticia invada mesabancos.

En los recesos me quedo callado y me dirijo hacia los pasillos para leer mis libros y los ensayos sobre filosofía de la ciencia y la tecnología que me acompañan en los caminos hacia mi hogar.

Curiosidades de la vida: una chica guapa se acerca para preguntarme sobre mi iPod Touch. La dejo jugar con él, que vea las aplicaciones, las canciones, los podcasts y los videos que le he cargado en mi vida digital. Le cuento de dónde salió, cuándo costó y lo que hice con él en el paso se los meses.

Hace años nadie se había metido hasta la cocina de mi intimidad digital.

Je.

Saturday, February 06, 2010

HISTORIA DE UN TECLADO

Es curioso. Los sitios web de tecnología suelen estar llenos de reseñas de todo tipo de gadgets, incluso algunos que nadie comprará por su exotismo, precio o simple y sencilla inutilidad.

Pero poco se habla de los teclados de computadora. Pese a ser quizá el objeto con el que la gente pasa más tiempo (incluso más que con el automóvil y quizá con la pareja), pareciera que no hay necesidad de conocer lo que uno requiere.

Mi historia con los teclados inicia hace algunos años cuando usaba una Mac Mini y me vi en la necesidad de utilizar un teclado (antes sólo había usado computadoras portátiles). Como coincidencia, en esa época (ya casi una década), lo que hice fue ir a una papelería departamental y comprar este teclado.
No era malo, de hecho, es un teclado suave, aunque quizá un poco grande para el escritorio con el que he trabajado. De hecho, no fue una elección cuidadosa y en realidad compré este teclado buscando algo lo más parecido posible a un teclado de laptop.

Y con este teclado he sido feliz por muchos años. Muchos años donde este teclado fue una y otra vez sometido al trato de alguien quien escribe para vivir: rellenado de polvo una y otra vez; usado inmisericordemente para teclear cientos de hojas de texto donde millones de veces sus teclas fueron usadas para expresar los pensamientos y deseos de su propietario.

Pero como todas las cosas, el tiempo y el esfuerzo cobran su precio. De pronto el teclado comenzó a fallar. Luego la impresión de las letras comenzó a borrarse, iniciando por la misma A y luego por el resto de las letras.

Llegó el tiempo de hacer las cosas diferentes.

Maquero como soy de corazón, lo primero que se me ocurrió fue usar el teclado que Apple recomienda para sus computadoras, es decir, el teclado Apple extendido USB.




La compra fue optimista, y el teclado se hubiera convertido en la única compra de no haber sido por un pequeño detalle logístico: por alguna razón, el teclado agredía a su usuario con descargas eléctricas. Dado su cuerpo vanguardista de metal, al parecer hacía una combinación con mi ropa de franela y cada pocos minutos, en lugar de un teclazo, una pequeña descarga eléctrica.

Así que ese teclado se fue al exilio, tras dos semanas de intentos de reparación y llamadas a un azorado servicio técnico que nunca supo lo que pasaba. Quizá mi casa era la responsable, al fin y al cabo, ya no había (ni hay aún) un sistema de electricidad con toma hacia tierra.

Para el siguiente teclado recurrí a una viera receta de mis ancestros: acudir a las antípodas. Así que me compré este teclado Microsoft:
De primera instancia parecía que estábamos frente a un ganador. Un teclado robusto, con buenas prestaciones y con el respaldo de una marca que sonaba a garantía de calidad. Pues bien, ese teclado fue conectado y tras un par de horas ya estaba rumbo a la caja de los trebejos.

¿El motivo? Algunos dirán que soy un tipo difícil de complacer, pero me di cuenta de que el teclado era difícil de usar debido a que estaba demasiado alto y las teclas requerían mucho esfuerzo para ser tecleadas.

A esas alturas del partido ya me estaba desesperando y en cierto sentido ya me estaba resignando a usar el mismo teclado por el resto de mis días, aunque terminara haciéndolo con un vejestorio.

Así pasaron meses, hasta que hace unas horas, caminando por una papelería departamental me encontré con este teclado orgullosamente marca Perfect Choice:


No es por la superficie imitación aluminio, quizá lo que me llamó la atención fue su breve tamaño y que a la hora de usarlo, percibí las teclas suaves y con las que se puede trabajar largas horas sin percibir cansancio.

Por 200 pesos, me lo llevé a casa y desde ese teclado me encuentro trabajando, al parecer con una compañía permanente en mi escritorio.

¿La gran moraleja? Lo caro de un objeto no garantiza su eficacia. Después de años buscando el santo grial de los teclados, me terminé encontrando con que lo barato, en determinadas ocasiones, realmente es lo más barato es lo que mejor sirve.

Pero que conste, sólo de vez en cuando.

Saturday, January 30, 2010

ASUNTOS DE AGENDA

Para Stacy B

Retomo mi blogcito. Tan abandonado en pasadas semanas por acción de una leve depresión y un viaje a la raíz de mi estirpe.

De pronto, mirar las montañas nevadas, la alegría simple de quienes ven en el matrimonio la solución perfecta y definitiva. Los parientes lejanos que saludan con admiración a quienes hace medio siglo decidieron probar una fortuna en la gran ciudad y que ya llevan una generación en ese exilio urbano, con ocasionales suspiros por la claridad del cielo perdida.

Es así como le tomo fotografías entre la sorpresa a ritos que creía sepultados tras siglos de erosión del tiempo y las migraciones.

Pero allí están.

Eso es una carga inesperada de energía cuando en los inicios de este año miro cómo es que la realidad se impone con su acostumbrada pesadez en el trasiego de los días. Pero en ello aparecen momentos que valen mucho la pena. Oja Mariko me cuenta su odisea particular y me muestra una ventana hacia las preguntas que es preciso responder.

Mi querido Pas me cuenta cómo es que dentro de la rutina la felicidad florece. Cómo es que llega la tranquilidad después de las tormentas de la existencia.

Y sí, un poco un acto de contrición también. En retrospectiva.

Pese a que la mayor parte del tiempo mi vida ha transitado por los meandros del infortunio, he sido una mala persona también. En mi pasado, ofuscado por el brillo de lo inalcanzable, eché por la borda la oportunidad para dar un poco de felicidad y de corresponder lo que recibí.

No puedo pedir perdón por esas lágrimas de las que fui causa. No puedo hacer nada para remediar el daño causado (y sería ridículo querer remediar cualquier cosa a estas alturas de la vida), pero cuando uno ha recorrido ciertos caminos en la vida, cuando uno ha sentido el "fuego helado" de la tristeza, es que uno comprende cómo son las cosas cuando uno camina el otro lado de la cinta de Möbius.

Sea pues este reconocimiento (que más bien es cosa extemporánea y en buen sentido inútil), mi regalo de cumpleaños para ti, que habitas apenas por encima de la línea del Ecuador.

Salud y velitas para tu pastel.

Thursday, January 14, 2010

RESPIRA

I
Ko.yaa.nis.qatsi (de la lengua Hopi), nombre. 1. vida loca. 2. vida en tumulto. 3. vida en desintegración. 4. vida desequilibrada. 5. una condición de vida que clama por otra manera de vivir.

Has vivido en el remolino. Has percibido la luz iridiscente durante la caída, el derrumbe de lo que nos habita. Has estado en los umbrales clandestinos donde la búsqueda del sentido toca las puertas donde radican los demonios que no deseamos reconocer.

Has estado allí. Has padecido el dolor de la revelación en el centro de tu viente. Cruzar el halo de luz que parece invadirlo todo, por un instante. Arrojarse por la ventana en pos de cualquier otra cosa. La transa evidente: ofrendo una pieza de mi vida a cambio de un instante más que no me recuerde lo que hay del otro lado de la puerta.

Pienso en un quásar. Un objeto celeste en cuyo brillo inimaginable y cegador que no deja más testimonio que la sombra de ruidos tan intensos que permean el vacío de millones de años en el tiempo y el espacio.

Has vivido en las prisiones de tu condición. Has existido sin que nadie te toque, aún cuando otros están dentro de ti. Las viejas rutinas de baile que velan lo evidente. Lo evidente que no quisiste tocar sino hasta cierto momento cuando, sin tener una idea clara, viste que las cosas no podrían seguir así.

Un momento cuando, la gravedad en tu ser se contrajo al punto en que, no hubo más remedio y la supernova estalló en el firmamento oscuro de una noche de invierno, en la segunda década de nuestro siglo.

Un momento cuando extendiste la mano, y al mirar su sombra contra el cielo dijiste algo.

Pero más imprevisible aún: hiciste algo.

II
Powaqqatsi (del idioma Hopi, powaq = hechicero + qatsi = vida). s., una entidad, un modo de vida, que consume las fuerzas vitales de otros seres para favorecer su propia vida.

Ahora me cuentas de las paredes que habitas, del frío que atraviesa tus pulmones, de la contemplación que seguro te inspira el escuchar del otro lado de tu almohada, el rumor de tus sueños, ahora sin más interferencias.

Me muestras el miedo a la incertidumbre, de entrar en lo desconocido. Para ello sólo tengo unas palabras de un locutor americano: Ira Glass (y sí, familiar del otro Glass).

Lo que olvidamos del progreso es que no tiene plan maestro. Nos lanza hacia delante; en la oscuridad, accidentalmente. Y nunca estamos seguros hacia donde nos llevará

Pero eso es lo que hace la vida digna de ser vivida. Errar y mirar hacia atrás, un privilegio que sólo le está dado a nuestra especie: mirar la vida desde el espejo retrovisor, aunque eso suceda en una heladera de habitación, ¿o no?

Oja, respira.

Wednesday, January 06, 2010

PARA DESPUES DE LA CENA 2 (VOLVER CON HANK)

Primero las noticias:

Me informaban que mis colaboraciones ya no serán necesarias en una de las revistas para las que trabajo. Eso mientras me comía un sandwich de salchicha con mostaza, un plato de ajos encurtidos y un vaso de agua mineral. Como podría pensarse, el emparedado adquirió el sabor de la nada.

El primer pensamiento fue, por supuesto, encabronarme. A nadie le gusta que le den las gracias enmedio de la comida. Pero no dije nada. Eso venía con el no contrato que firmé cuando decidí dedicarme a esto del periodismo; la inestabilidad y la posibilidad, siempre perenne, de que alguien venga y cobre menos y te saque del mercado.

Así son estas cosas. Tal cual que para cuando llegué a casa, con una rosca de reyes bajo el brazo, me lo tomé con la filosofía del caso y me puse a trabajar en otras cosas. Sé que estas cosas no son personales y pues, me puse a pensar en algunos editores con quienes he trabajado a lo largo del tiempo: el pasado diciembre, algunos de ellos fueron podados sumariamente. Algunos de ellos con familia y rentas por pagar y quizá con la mensualidad del coche atravesada.

Gente que apuesta, con toda la ingenuidad del mundo a que el sueño de ser periodista da para tener pareja y descendencia, hasta que el sueño se disipa y queda uno como siempre ha estado: desnudo y frente a la fiera naturaleza.

Por ello, vivir en este negocio requiere pelotas para mantenerse al margen, para preparar reservas bajo el colchón, una buena cantidad de libros por leer (por si se atraviesan meses sin tener nada más que hacer) y sobre todo, una vida monástica que pueda resistir el paso de la adversidad sin demasiadas lágrimas.

Pero eso no impidió que me subiera un poco la presión arterial.

... lo que me lleva al siguiente punto.

Entre los libros que a toda prisa leí en las vacaciones se encuentra este, que se promociona como el último libro de Charles Bukowski, uno de los autores que me definieron cuando era un estudiante universitario y que, quizá, me dieron la munición para defenderme como un tipo medio cínico y recluido en su cuarto.

Las aventuras de Hank (el alter ego de Bukowski) eran hilarantes: un hombre que le mete la verga a un florero (y se le rompe en el trance), que se emborracha en cualquier situación; que convierte su infortunio cotidiano en algo brillante al punto que el último tramo de su vida transcurre en una casa con jacuzzi y terraza con vista al mítico Los Angeles.

Una suerte de boxeador viejo, acabado, pero con frases que podía arrojar a los ojos de los contrincantes para distraerlos mientras les propina el puñetazo adecuado para derribarlos.

Y un poco como pasa en estas cosas, tuve una época donde Hank fue mi guía espiritual por los caminos de las letras impresas. Por lo demás, no estaba fácil: seguir la vida de un borracho vagabundo requiere un tipo de valor del que carezco: nunca se me dio la vida al aire libre y los meses que traté de adquirir su dipsomanía quedé con el hígado hecho trizas y por poco y no la cuento.

No por nada, dicen que su lápida tiene como inscripción póstuma la frase don't try.

Pero con el paso de los años, lo dejé de lado, lo traspapelé, como el mismo lo dice. Llegaron otros autores menos cínicos, menos ríspidos o con mayores aspiraciones a poner lo complejo entre las paredes menos manchadas de vómito.

Y ahora, que vuelvo a leer a Hank (en la pedacería de apuntes, trozos, bocetos y menudencias que Gabriel Zaid señala que no debería imprimírsele jamás a escritor alguno) me doy cuenta de que su cinismo y su actitud frente a la vida no sólo eran una estrategia de supervivencia: eran una postura artística, una visión frente al mundo y una actitud de interpretación.

Así, el cinismo se troca algo más profundo: una desilusión con la naturaleza humana, una debilidad que oculta entre coitos con mujeres nada recomendables.

Un hombre que escribe, no un títere alcoholizado, un payaso para exhibir junto con poetas e intelectuales. Es una lectura que le da una muy sana dimensión al dolor y al placer de ser humano en un mundo hostil, como lo ha sido desde la época de las cavernas y hasta hoy, cuando a mis ex jefes los despiden y a mí me mandan a la banca por un rato.

Y así es como me despido de este gran escritor. Dudo volverlo a leer por un buen rato. Llega un momento en que las escenas literarias pueden suplirse fácilmente con las insipideces de los despidos y las amarguras de padecer la vida bajo el quinto sol, moviimento.

Tuesday, December 29, 2009

SI ME QUIERES, DETENTE

Es un tema que he estado rehuyendo desde hace meses. Oja Mariko y yo lo platicamos luego de presentar flores y lágrimas a la tumba de Alí. ¿Es posible dejar de ser lo que uno es; de hacer lo que uno hace en aras de algo más trascendente?

Nuestros vicios particulares (Oja y su pléyade de sirenos peligrosos, un servidor y su plétora de letrar que danzan sin orden preciso son imperativos que van más allá de lo que aceptamos y buscamos y queremos y deseamos. Son las fuerzas que nos dan ánimos (ánimus y ánima) para seguir adelante, para sobreponernos al dolor de la existencia primordial. La energía con la que nos entregamos a las dispersiones de los momentos son repositorios de vida, de luz enmedio de una vida de sombras por decisiones mal tomadas o simplemente, por la aridez de una existencia entregada a circulares obsesiones.

Y por ello pagamos el precio.

¿En qué consiste el precio? En vivir todo el tiempo al borde de los abismos. Al borde de que el escenario se caiga detrás de nosotros. Pero aún. Encima de nosotros.

La incertidumbre de buscar las coordenadas correctas. El miedo de terminar de mal modo. De dar el mal paso en el peor momento y con ello echar todo por la borda.

Pero es un precio que más o menos con gusto aceptamos y con el que nos conformamos. Es lo que nos hace existir, después de todo. Pero es algo que amenaza con arrasarnos, quizá con destruirnos de maneras poco esperables, como una llamada telefónica, una mirada sorprendida o cualquier menudencia del destino, conocido como coincidencia.

Y es así como me pregunto (y como le quedé de preguntar a Oja Mariko): ¿Cuándo nos detendremos?

Esta es una pregunta nodal. Detener el rumbo, darle un giro al timón. Atender por una vez la luz roja y dejar de correr enmedio del tumulto de la existencia. Cobrar conocimiento de lo que uno hace, de donde uno está y cambiar el rumbo. Estirar la mano y abrir una ventana para que el asfixiante ambiente de paso a otra cosa, de paso a la luz, a la vida.

Eso se escribe muy fácil. Pero hacerlo es mucho más difícil.

Es difícil porque el dulce sopor del camino andado, de lo que nos lleva hacia adelante. De la energía que invertimos en seguir con las decisiones ya tomadas, del rumbo que nos impone el ritmo de la rutina. Porque, pese a lo que se piensa y se dice, somos la rutina de la que estamos construidos. Los tabiques de nuestra existencia están construidos de cosas ya vistas, de sabores ya probados, de emociones ya vividas; de peligros que pensamos domados.

Es lo que nos devora. Cuando pasa una parte de la existencia, uno se percata de que cambiar es más difícil (mucho más difícil) de lo que parece. Cambiar y dejar lo que uno hace es como pedirle a un martillo dejar de pensar en término de clavos y tablas.

Sin embargo, ¿es preciso cambiar cuando uno camina rumbo a la disolución? ¿Es posible cambiar cuando de ello depende la sobrevivencia? ¿Es necesario?

Poseo sentimientos encontrados al respecto. Uno de mis lados (quizá el dominado por mi formación religiosa) dice que la redención es un imperativo, que si uno no pierde timpo para llamar la ambulancia tras un incendio, uno debe cambiar inmediatamente de rumbo, salir del vaso: correr hacia la vida.

Pero conozco el otro lado. Conozco ese otro lado donde los placeres sensibles lo llevan a uno hacia adelante sin pensar en más cosas que repetir la experiencia una y otra vez. Para sentirnos en el mundo. Para sentirnos vivos.

Gran paradoja, ¿verdad?

La respuesta no es sencilla. Vidas se han aniquilado en la resolución de esta pregunta. Y para mi tristeza conozco de una que así se perdió.

Oja, querida. ¿Qué haremos de nuestras vidas?

¿Qué haremos con nuestras vidas?

Friday, December 25, 2009

PARA DESPUÉS DE LA CENA (1)

Para Oja Mariko. Perdida y espero algún día encontrada de nuevo.

Como suele suceder, cuando las amarras del trabajo cotidiano dan paso a la reflexión sobre lo que el año representó.

Y no puedo obviarlo. El primer tema que sale a colación es el de Alí.

Este blog me ha dado la oportunidad de pensar y reflexionar en torno al impacto de la muerte de Alí en mi vida. Cómo un hecho que parece ya tan lejano y devorado por las arenas del tiempo su eco aún resuena en mi cabeza.

Quizá ahora pueda dedicarme a pensar en la influencia que la vida de Alí tiene para mí.

Pero no sin antes mirar, no sin un dejo de tristeza, que el proceso legal se hunde en el marasmo de los legajos y nuestro sistema judicial que todo lo resuelve a punta de plumazos de trazo bien lento. Una declaración sigue a otra; un peritaje sigue a otro. Pasos en círculos que no llegan a lado alguno que valga la pena. Pero así se administra la justicia en esta patria.

Regresando a mi soliloquio. Quizá el tema que más he olvidado, avasallado por las olas sucesivas de dolor ha sido el amor que por ella sentí.

Pero, ¿qué es el amor después de todo? No descubro cosa nueva con poner el sentimiento amoroso como lo han hecho otros: desde el mero plano de aliviar el impulso del deseo hasta quienes, con la complejidad de un Schopenhauer disectan la necesidad de estar con el otro o la otra... algo que se cuece muy aparte de los hervideros del sexo.

El amor que Alí me alimentó nació casi por accidente. Y quizá por ello se convirtió en algo tan potente. No me esperaba que una chica como ella despertara mis deseos más profundos de querer compartir con alguien algo.

Ese algo era mi vida propia.

No era cosa de llevarla a algún hotel de paso y "hacer la consabida cosa" (como diría Salvador Novo). Lo que nunca cesó de sorprenderme era mi deseo de estar con ella: cocinar con ella, barrer la casa a su lado, viajar con ella, mirar las películas que ella veía, caminar a su lado. Observarla simplemente.

Eran cosas diferentes.

La diferencia radicaba en el pasado; en mi tortuosa historia siguiendo mujeres imposibles y reventando cualquier cosa que tuviera un significado que no tuviera el hierro de mi ganadería.

El amor pues, sólo había sido una cosa muy inventada; figurada primero y luego planificada con cuasi paranoica alevosía. Con Alí, por el contrario, la cosa nació de la sorpresa y de cómo se pespuntó la factibilidad de transpasar los límites de la vengaza para construir algo.

¿Qué era ese algo? Sí. La posibilidad de construir una pareja.

Hay quien podría decir que era una mala elección. Una chica de libre pensamiento, de cultura intensa y de vida atribulada. Una combinación que no llegaría a lado alguno. Sólo sufrimiento y dolor porque, sólo sería la prolongación de la vieja obra de teatro: caballero salva a dama.

Más sufrimiento porque yo me haría cargo de la complejidad de una vida para intentarla llevar a un lado que no fuera el abismo de la destrucción. Se aventuran hipótesis: no ibas a poder. Ella te arrastraría consigo. No tienes las tablas para una labor de tal envergadura. Simplemente destruirías dos vidas en el remolino.

Pero aún así quería jugármela.

Eso es quizá lo que realmente es la nuez de la experiencia amorosa: el deseo de sublimarse en la otra, de atravesar el reflejo líquido en la identidad propia. El querer disolverse un poco para vertir el ser propio en las fronteras de alguien que lo mereciera.

Eso es quizá lo más importante y trascendental. Tocar (así haya sido por instantes que se disolvieron en la nada) la sensación mareante de querer estar con alguien más. Esa posibilidad (que se que en otras personas es factible) es quizá lo más importante del amor que nació entre ella y yo y que terminó en las arenas del olvido.

Se que una parte de mí dirá que eso fueron sólo sombras. Que es absurdo aferrarse a la posibilidad como de algo fácticamente real. Que es infantil apreciar lo que el amor pudo dar a partir de lo que no sucedió, de lo que no cristalizó.

Ante eso, sólo puedo decir que la posibilidad siempre será mejor que la nada. Que la sombra es mejor que la oscuridad que todo lo traga. Que fue mejor amarla y tenerla a mi lado por jornadas fugaces en lugar de nada.

Aún después. Cuando nuestros caminos se separaron, con la tristeza a cuestas. Seguí sintiendo que pese a todo, algo bueno salió de todo. Que incluso la posibilidad fue suficiente; aún cuando mi destino estuviese en otro lado, en otro nadir.

No es todo lo que hubiera querido. Pero una de las lecciones de la vida es que, en ocasiones, lo suficiente basta y sobra.

Y hoy me basta y sobra para recordarla con una sonrisa en mis ojos.

Wednesday, December 16, 2009

HAVE SOME COFEE

Cafe con sabor a cerezas. A mi lado parejas se cuartean y en un padre de familia nervioso trata de explicarle algo a sus cuatro hijos.

Las luces navideñas ponen ante mis ojos la sensacion de que el mundo se mueve en muy caprichosos circulos.

Uno de esos circulos me encierra.

Y me libera.


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AL PRINCIPIO Y AL CABO

Diciembre.

Mes de pachangas, de desmadres, de búsquedas incesantes de significado al calor de las copas.

Yo no me pregunto demasiado. He pasado la época cuando las preguntas me asaltaban sin cesar. Ahora sólo deseo que las respuestas no lleguen demasiado rápido o demasiado violento.

Así ha sido el año. Lecciones que me golpean la frente con demasiada energía. Lecciones que se aparecen y desvanecen. Pequeñas gotas que se evaporan con las emociones. Evocaciones que no se pueden ni deben obviar.

Bajo el pretexto de los últimos días del año me entero de los whereabouts de conocidos míos. Pocas novedades en el frente de batalla. Algunos con hijos, otros sin esposa. Unos iniciando cosas, otros terminando cosas. Pero nada que lleve hacia un sentido claro.

Nada que lleve hacia un lugar dado. Es caminar sin sentido, o con demasiado sentido pero sin propósito.

La vida después de cierta edad se convierte en una sucesión de tonos grises, de pequeñas desilusiones, de esperanzas enlatadas en momentos de sueño mientras miro la televisión. Las dichas se vuelven pequeñas chispas, como las que adornan una mujer saliendo del probador de una tienda o la textura de la nieve de moras con helado de chocolate.

Uno deja de pedir los triunfos incesantes. Uno se limita a vivir con el cambio que le queda en los bolsillos.

Pero se vive... y se puede mirar el atardecer dorado con un vaso de agua mineral en la mano.

Tuesday, December 08, 2009

RETORNO AL CASO

Mi mejor amigo me trae la historia del hecho funesto. Y mis sentimientos son más que contradictorios: por un lado me complace conocer cómo poco a poco su historia permea los puertos estancos de la indiferencia y se dirige hacia la luz de los hechos.

Pero como periodista que soy, no me cuadra mucho la idea de integrar sin señalar un par de cuestiones, que creo valdría la pena indagar.

- ¿Exnovio?: Salvo un artículo de la prensa panameña, no se explica cómo es que una mujer que acaba de dejar a un novio con antecedentes de violencia acude al departamento de este a una fiesta donde además se quedará a dormir.

- Avisos previos: Aunque la declaración del asesino señala que había advertido que cometería el delito, al parecer nadie lo escuchó, o se lo comentó al viento pues al parecer nadie tomó en serio lo que podría suceder. ¿Alguien escuchó estas amenazas?

- La naturaleza de la relación: ¿Qué tipo de relación sostenían ambos?, ¿hasta que grado la violencia y el abuso eran la tónica de la relación? Puedo decir por lo que conocí de Alí, que ella no hubiera permitido desde el inicio que una relación de ese tipo hubiera durado tanto. Sin embargo, quizá había elementos involucrados que llevaron las cosas hasta un punto laberíntico. Esto lo escribo entre comillas gigantes y con toda la ignorancia de quien hace más de un año la dejó de ver, sin conocer siquiera que tenía pareja.

No quiero decir con esto, bajo circunstancia alguna, que Alí mereciera su destino. Me libre el destino de decir una abominación así. Lo que sí quiero decir es que universos nacen cuando una pareja inicia. Incluso en mi caso, una relación como la que tuvimos, nadie siquiera sospechó de su existencia.


Ya nunca sabremos realmente la genésis de este hecho funesto. Sólo tendremos la verdad legal del caso, que cuando mucho será el promedio de dos versiones encontradas.

Es decir, sólo una representación imperfecta de la historia de una relación que terminó del peor modo posible

Sin embargo: Como lo dije desde un inicio. Ya todos estos son recuentos para sublimar la ausencia que aún me duele, como una cicatriz persistente.

Sunday, December 06, 2009

SUPERPODER

Ja

Lo que hacen las tecnologías. Puedo reconstruir, pieza por pieza, historias canceladas que corren como ríos de afluente caprichoso e independiente.

Es curioso, conocer cómo en las diversas frecuencias siempre ha habido historias moviéndose, como sombras. Que bien pudieron haberse quedado como simples murmullos entre auriculares o en el brillo del monitor.

Pero ya no.

Ahora todo es parte de un larguísimo track que puedo leer cual pergamino con el que las referencias nebulosas cobran nitidez, con la que los estados de ánimo se fijan cual imágenes al papel y con el que puedo, después de todo, reconstruir las historias.

No daré marcha atrás, pero es hermoso saber que la felicidad ajena florece, que la esperanza lucha por aferrarse al terreno de la realidad sujeta a la erosión de los días, de los desencantos y de la realidad que se nos estrella ante los ojos día tras día.

Saturday, December 05, 2009

UNTIL TOMORROW, GOODBYE

All it takes to fall
What a quiet world after all
Of the things that you guessed will come
What a moment it was after all
BEIRUT / La Llorona
Reunión con el pasado.

Veo a mis compañeros de la adolescencia. Todos más o menos tragados por la edad, algunos con hijos, otros con más alegrías y tristezas en el saco. Y de entre ellos, VT; una mujer con la que el destino me ha deparado en otros tiempos tristezas y de cuando en cuando momentos de tibio sopor.

Quizá de las pocas personas que he conocido desde la infancia. Un poco loca, un poco cuerda, un poco distraída, un poco centrada y quizá un mucho persistente.

Fue la segunda mujer de la que me enamoré con intensidad adolescente. La primera que me ha ido a buscar a mis cubiles y la segunda que alteró mi existencia al punto en que, como alguna vez lo mencioné, de no haber sido por ese embrionario rechazo, bien pude haber terminado como un ingeniero casado, con hijos y felizmente alienado.

Pero eso no sucedió.

Y allí estaba, del otro lado de la mesa. No diré que bella porque en realidad nunca lo fue. como todos, con los años a cuestas y un sombrero de paja, razgo de su extravagancia habitual.

Y como siempre que nos vemos, el vals conocido: ella acercándose a mi silla mientras yo educadamente le cedo mi asiento a algún amigo y a su pareja o me pongo a platicar con el compañero que no he visto desde hace una década.

Curiosamente, nuestra relación se ha movido en círculos extraños; pero desde hace años lo decidí. Jamás le daré a comprender el daño - beneficio que le causó a mi existencia. Jamás sabrá las heridas que el tiempo acumuló en su nombre. Serán misterio para ella mis razones y motivos.

Nunca comprenderá las transformaciones de mi vida ni la ordalía que inició tras su rechazo una tarde en un anodino salón escolar hace más de 15 años. Hay quien creerá que soy una mala persona, que le niego por lo menos un par de respuestas que calmen el asombro de su rostro cuando le digo que no me busque, que no indague ni mi nombre ni mi paradero.

Así es esto de crecer, de hacerse viejo y de matar de diversas formas las ilusiones de la adolescencia. Quizá esa será la mejor impronta que le puedo dejar: que la gente puede ser tan ojete como rencorosa y memoriosa. Y que yo siempre recordaré con amargura su persona porque el camino que me mostró fue un moridero simbólico del que jamás nunca me podré recuperar.

Esas cicatrices ahora viven conmigo y para mí.

So for now, dear, au revoir, madame
But I vow dear, not farewell
For in time we may have all love's glory
Our love story, to tell