Thursday, July 09, 2009

EL PANOPTICO DIGITAL

Pregunta del misterio.

Poco a poco las camaras nos invaden. Ojos y mas ojos colgados de las paredes y de los postes de la luz.

Ojos que si ven... Que pasa con ellos?

Silenciosos atestiguan las menudencias de la vida, los gestos callados, las travesuras en la multitud. Los ojos no dicen nada. Quien mira detras de los ojos?

La unica pista en un pasillo del metro. Una somnolienta policia que come chicharrones frente a una pared de monitores apagados.

Esos son los limites del panoptico, del ojo que todo lo ve perp no comprende nada.

Como dicen en la pelicula Zatoichi.

"Aun com los ojos bien abiertos, no puedo ver absolutamente nada"

UN AÑO DESPUES

Una canción:

Avenidas y caricias
Te digo que uno recuerda a las mujeres por detalles insospechados. Son momentos, son gestos; muchas veces son ambos. Diría que son algo así como polaroids involuntarias que uno toma sin darse cuenta. Y una sola mujer está cargada de tantos retratos que si se trajeran tatuados en el cuerpo –como se sienten–, serías candidato a freak de circo. La memoria es amplia, y una mujer –en los recuerdos–, inevitable como los fantasmas en las casas viejas.

Cuando aprendes, los recuerdos con mujer se vuelven una bendición. A pesar de que te arrastren por el piso, aun cuando te duelan.

Aun cuando quieras extirparlos como si se trataran de una muela.

Te lo decía antes: los recuerdos son lugares que se vuelven mujeres, que se vuelven lugares. Y por esa relación, uno va guardando en el interior lugares luminosos y lugares coloridos. O esos otros que, por abundantes, se piensan a cuentagotas: los tristes, los amargos; los que se sienten en la boca del estómago a manera de melancolía y duelen tanto que a veces espantan.

Tristes o alegres, estos lugares te persiguen el resto de tu vida y de cuando en cuando demandan tributo. Entonces te lanzas a mirar por las ventanas hacia la nada (porque las ventanas son, creo, el único lugar permitido para escaparte sin tener que dar explicaciones). Entonces divagas.

Y los lugares que son mujeres, y las mujeres que son lugares se te confunden en la memoria.

Hay, por eso, avenidas que llevan curvas y barrios de risas.

Hay chimeneas como caricias y vecindades que dicen adiós. Cada puerta huele a su perfume y los autos no se mueven porque son, en realidad, tapiz, terciopelo que cubre su piel. Cada adoquín es una pestaña y no sabes si esos árboles que sobreviven al asfalto son héroes o el deseo disfrazado.

Te digo: uno recuerda a las mujeres por detalles insospechados. Son polaroids involuntarias que atrapan el recuerdo.

Y cuidado con ignorarlas; cuidado con no prestarles la atención demandada porque un día, el más insospechado, toman vida propia. Ciertos recuerdos en mí, por ejemplo, declararon la guerra a una ciudad y arroparon a otra cerquita del corazón sin que yo me diera cuenta.

Si a alguien le interesa, aquí la versión original. Por supuesto el crédito a los autores.

Tuesday, July 07, 2009

RES PUBLICA

Pues bien, las elecciones pasaron por encima de nosotros y seguimos aca. Desde famosos politologos hasta ciudadanos de a pie sr han entregado a dar sus puntos de vista.

Asi que le entro con mi cuerno.

- El PAN: gran perdedor de las elecciones. Eso no se discute. Quiza el problema principal radica en que, el presidente busco prolongar su receta de controlar designaciones a puestos de eleccion cual si fueran asientos en wl gabinete, pero eso no le funciono y sus gallos asignados terminaron arrasados por la aplanadora priista.

Todavia quedaba quien se lamentaba quw hubiera rodado la cabeza de German Martinez cuando lo justo seria decir, por que no se siguieron de refilon.

Seguire cpn el PRD.

Saturday, July 04, 2009

ALL SONGS FIT TO LISTEN

En el principio eran canciones.

Almacenadas en discos compactos, bajadas en aquellas primeras horas de oficina cuando comenzaba mis pininos en el uso de la corbata, fueron las primeras canciones descargadas. Debo decir además de que fueron muchas, en una época inocente cuando el ancho de banda de aquella oficina del rascacielos donde laboraba era pleno y sin restricciones.

Y a esas primeras canciones, casi una década atrás le siguieron otras: adquisiciones de soundtracks, recomendaciones de amigos y de pasajeros de momentos diversos. Así, la audiotec de un servidor se llenó de horas y horas de canciones, hasta ocupar según el último repote, 4.7 días completos de rolitas, rolones y canciones memorables.

Y ahora, me aboco a tratar de ponerle orden a este mar musical. Parece complicado, pero en realidad no lo es tanto (en sí es sólo labor de arrastrar el mouse de un lado al otro en forma coherente), pero sí es un relajo colocar las canciones como si fueran papeles en cajones. Una canción de Ute Lemper, ¿dónde la pongo? Esas rolitas de unza unza, ¿qué cajón deberían ocupar? Inclusive, un remix de las canciones de José José, ¿cómo debe ser ordenada?

Sin embargo, lo curioso de todo esto es que lo que antes era cosa de poner cajas en cajas, se ha convertido en una labor fina de clasificación porque, no es cosa menor, las clasificaciones en sus respectivos playlists, determinará cómo se ordenarán las cosas a la hora de estar montado en un microbús, tratando de balancear la música con los tumbos de los camiones a través de los baches y las obras interminables que pueban la esquina de la ciudad en la que vivo.

Así las cosas, reordenando las músicas, se promete un restablecimiento del orden musical.